Las manos tienen cinco dedos y los pies cuatro. Todos los dedos tienen uñas pequeñas pero firmes. Las manos son pequeñas y exhiben unos dedos cortos pero muy flexibles que permiten asir alimentos para llevarlos hacia la boca. Las patas delanteras son de tamaño relativamente pequeño. En esta especie persiste una clavícula bien desarrollada. Las patas traseras son muy largas y musculosas, de modo que proporcionan una gran fuerza para impulsarse. Además, los pies están almohadillados para evitar resbalones y están adaptados para moverse con facilidad sobre las rocas. Son capaces tanto de correr a gran velocidad como de trepar o de saltar. El peroné es reducido pero no está fusionado con la tibia. Los dedos de las patas traseras son largos y musculosos.
Las hembras poseen un par de mamas inguinales y dos pares torácicolaterales.
Como signo más distintivo de esta especie merece destacarse la cobertura pilosa, que la aisla de la extrema sequedad y frío de su hábitat natural de tal modo que posee el aislamiento térmico más alto documentado. Utilizan baños en arena para mantener el pelo limpio. La larga cola, que es la tercera parte de la longitud total del cuerpo, actúa como contrapeso en las huidas a gran velocidad. Las largas patas traseras le permiten dar grandes saltos, mientras que con las cortas patas anteriores se agarran a las superficies y sus uñas agudas les permiten ser muy ágiles escalando. La flexibilidad de las patas delanteras les permite manipular la comida. Las grandes orejas y la excelente audición les ayudan a detectar a los posibles depredadores y el color gris azulado de su pelaje se confunde con la roca de su hábitat natural. Para escapar cuando son atacadas utilizan un mecanismo defensivo consistente en soltar grandes mechones de pelo que despistan al depredador.









